lunes, 16 de agosto de 2010

Carta no. 2



Hola Jesé & Ceci.

Espero se encuentren bien. Estos días que han pasado y sobre todo el día de hoy, han estado cargados de innumerables acontecimientos sociales, políticos y sobre todo polémicos en todos los ámbitos. Tal vez cuándo ustedes estén más grandes muchas cosas serán normales. Pero es bueno que tengan ya desde ahora presente lo que se ha estado construyendo en nuestra sociedad mexicana.

Estamos a justo a un mes de conmemorar los 200 años de la independencia de nuestro país. Y la pregunta básica es ¿qué somo hoy que antes no eramos? ¿en qué hemos avanzado y en qué nos hemos quedado estancados?. Hay muchas cosas que responderían a estás cuestiones. Pero hoy pasó algo importante en la capital del país, que en su medida ya ha repercutido en cada rincón de nuestro bella nación.

Y es que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha avalado la forma constitucional en que dos personas del mismo sexo, pueden adoptar a personas y así formar una familia. ¿Por qué esto es importante? Por varias cosas, primero porque se deconstruyen conceptos rígidos, que unos cuantos o una línea ideológica tenían prisionera. El concepto de matrimonio, se lo apropiaron y no lo dejaron modificarse. En este entorno gira mucha polémica; sin embargo, más allá de lo que unos cuantos establezcan, el día de hoy 16 de agosto del 2010, el concepto de familia se ha modificado.

Para algunos esto es el inicio del fin del mundo, pues creen que la Ciudad de México, será la representación de Sodoma y Gomorra en el siglo XXI; pero fuera de creencias y tabues religiosos, es importante hacer notar que el Estado como gobierno, ha logrado avanzar en uno de los muchos derechos que la libre nación debe tener. Mucha gente se centra en los adultos que formarán estás familias; pero yo los invitó mis estimados pupilos, a qué lo veámos de otra perspectiva.

En muchas familias, (por no generalizar) muchos niños y niñas, son criados por tíos y tías de preferencia homosexual, por los motivos que sean; ya sea porque la hermana es mamá soltera, porque el papá enviudo y tiene que trabajar, porque murieron sus papás, etc. Estos niños al ser desprotegidos, tienen el cariño, compresión y apoyo inclusive económico de sus familiares; sin embargo carecían hasta el día de hoy de derechos de parte del Estado por no estar registrados como familia.

Con está ley, estós casos serán reconocidos en su totalidad; y estos niños y niñas, tendrán derecho a muchas cosas que antes no tenían. Se les protege su integridad ante las leyes. Creo que esto es lo más rescatable.

Recordemos que por exisitir está ley, no todo miembro de la comunidad LGTB está obligado a adoptar, ni que todo niño pueda ser adoptado; pasará por un camino aún de selección profesional.

Ahora los invito a que hagamos reflexión de la otra cara del caso. Los sectores que estén en contra; la verdad es que no sé si ustedes cuando sean conscientes de está carta que posturan tengan. Es importante que ustedes asuman una postura, la que mejor les parezca y les convenga.
En México no es novedad la Iglesia Católica tiene restringido el comportamiento de muchos de sus feligreses. No toda la iglesia y sus valores son malos, al contrario quien los viven con coherencia y lealtad es digno de ser aplaudido. Pero, hay algo que los clérigos y algunos de sus fieles no han comprendido.

La elección de la Fe, es personal y se comparte con personas que similarmente han abrazado esa creencia. Pero la Fe, ya no se impone como en la Edad Media. La Fe es libre, y si quisieran que la sociedad siguiera esa Fe, pues hay varias cosas que deberían empezar hacer esas personas antes de criticar a los demás. Como ejemplo les comparto dos cosas, de entrada deben respetar el Estado como gobierno, no somos ni teocracia ni Estado confesional. Segundo, se escandalizan de otras religiones que tienen un comportamiento exagerado y radical, y no se percatan de que ahora en la provincia de Guanajuato un gobierno católico tiene condenada a más de 19 mujeres por injusticias machistas; ó el caso de Jalisco, donde un gobierno católico, hace con los derechos de sus ciudadanos lo que quiere. Si bien, siguen la ley que ellos profesan, habrá que recordarles varios preceptos evángelicos que se los han pasado por el arco del triunfo.

Para despedirme de ustedes, solo quiero decirles, que la Fe de una religión en primer lugar debe ser elegida libremente por el sujeto, bajo el buen ejemplo de alguien. La Fe, no se impone, se asume y se vive en coherencia. Las leyes del Estado son para proteger el bien común, no para imponer. La adopción de hijos e hijas de parte matrimonios entre personas del mismo sexo, es una propuesta libre para quién la desee. Espero que años después aprendamos a respetarnos y tolerarnos como sociedad.

La degradación moral no viene del Estado civil del ciudadano, sino del corazón y del pensamiento del hombre.

Hasta la próxima.

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