En los diarios que circulan diariamente por la república mexicana, encontramos noticias de todo tipo de índole, entre las que más destacan los recalcitrantes discursos de los políticos; las vidas íntimas de los faranduleros, las cabezas y cuerpos destrozados de la sección policíaca y el fútbol mexicano.
Está vez, quiero escribir en torno a este deporte tan irresistible para la mayoría de los mexicanos; capaz de llegar a mover una acalorada cáfila de palurdos, detrás de un grupo de hombres corriendo por un bola de cuero sintético.
El fútbol en México se ha llegado a arraigar a tal intensidad en tan poco tiempo, que se puede decir que detrás de un mexicano en el extranjero, encontrarás dentro de sus recuerdos, una playera o algún símbolo de algún equipo de fútbol nacional ó en su defecto la camiseta de la selección.
Creo que el deporte más comercial a nivel mundial, se ha vuelto eso, un comercio; que puede lograr que personas de otros países emigren a otro lugar para vivir el sueño futbolero -como lo es en el caso de muchos sudamericanos que juegan en México. Y lo mismo sucede con los mexicanos que sueñan con jugar en otros lugares.
El deporte del fútbol como la persona que lo practica, no peca de retrograda en la sociedad en general. Pero, si la sociedad peca de retrograda al girar su bienestar social en torno a un derecho que es monopolizado por el consumismo efervescente.
¿Por qué una sociedad con tanta diversidad y potencialidad de individuos, suele tornarse en pos de un único medio para superarse de su realidad? ¿Por qué el Estado como garante del bienestar social y del desarrollo comunitario, no establece un límite a los poderes fácticos que comercializan con éste deporte? ¿Será acaso que ellos también reciben beneficios del control de mental de la población? Parece ser cierto. Crear estadios y complejos deportivos (que es loable, para cualquier gobierno), con el fin de devolver promesas electorales, no hace sino solo expander está cangrena de ignorancia social.
En nuestro país, así como en nuestra sociedad latinoamericana, pareciera que a las elites que ostentan el poder, les conviene tener una sociedad enrolada en un tema particular. Ahora habló del fútbol soccer en particular, pero también lo puede ser la vida privada de alguna figura pública, o el acontecimiento morboso de alguna familia pudiente vinculada con algún político. O porque no, incluso animales mágicos agrediendo algún sector productivo, o la aventura de marineros en aguas tormentosas. Pero mientras sean peras ó manzanas, como dice el dicho popular, lo cierto es que estamos inmersos en una pasividad social, que lo único que importa es divertirnos en tiempo express y sin complicaciones sociales.
¿Cómo mejorar está situación desvirtuada de recreación social? La tarea está en la misma sociedad, en el individuo que la conforma. Los poderes fácticos -comerciales- controlados por los mass media, difícilmente lucharán por la causa social. El Estado, puede actuar, pero su actuar se ve limitado a su entorno. Así pues, solo la sociedad, que recae en los individuos, puede cambiarse así mismo este pensamiento. Creando esa consciencia de ver el fútbol como un medio de esparcimiento y recreación, y no como un fin único de modus vivendi.
Como sociedad deberíamos así apostarle más a tener cerebros que se coticen a un mejor precio y no piernas que sean caras para otras sociedades.
Ó ¿Usted que opina?
Hasta la próxima.
P.D. Tan es cierto, que este tipo de blogs como muchos otros que nos dedicamos al despertar social, tiene menos entradas diarias, que los blogs de noticias deportivas, cada domingo por la noche o lunes en la mañana.
Totalmente de acuerdo. El problema no es el medio de difusión de masas, sino el uso que se le dá. Y aunado a ese mal uso, tenemos la pasividad de la sociedad. Como bien dices, el cambio está en cada uno de nosotros. Hagamos uso del poder que tenemos como televidentes, que es dar el "OFF" a esa caja idiotizante y comenzar a leer. Eso, será un gran primer paso.
ResponderEliminarAsí es mí estimado MISA, el poder está únicamente en nosotros.
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