Hace un par de días, la Secretaría de Estado norteamericano junto con su similar de Salud, expresaron su más sentido pesar hacia el gobierno guatemalteco que encabeza el presidente Álvaro Colom; por las acciones que desarrolló el gobierno estadounidense durante la década de los cuarentas en ése país centroamericano, al aplicar dósis que desarrollaron enfermedades venéreas en pacientes de hospitales psiquiatricos, presos y soldados.
Tal noticia me puso a reflexionar, sobre aquel uso de la ciencia para el bien común, pero que a su vez ocupa del 'sacrificio' de los débiles para enriquecer a los fuertes. Si nos situamos en el contexto histórico tendremos claramente definido que el razonamiento de una bioética responsable aún no estaba desarrollada y asimilada por los distintos actores mundiales. Sin embargo, el hecho de que se ignore la responsabilidad global, no nos excente de hacer una reflexión de actos del pasado, para ponerlos en la mesa del presente y evitar realizarlos en el futuro.
La acción de probar curas medicinales en pacientes que 'socialmente' no pueden ser considerados útiles, no es y no debe ser permitida por nadie en el planeta. Y es que el hecho de utilizar seres humanos para fines científicos es un tema que se ha polemizado. ¿Hasta que situación se nos permite hacer el bien común por costa de unos cuantos? El razonamiento que tenemos los seres humanos es una característica que nos distingue de los demas seres vivos. En las ordas de animales, siempre los débiles y enfermos se sacrifican para dar paso al ciclo de la vida y que los fuertes continuen la existencia de su clan. Sé de antemano que no podemos comparar a la humanidad con los animales, sin embargo de igual o similar manera la superviviencia de los seres humanos se maneja casi parecido.
Pero cuidad de guiarnos con este argumento. Una cosa es que la propia naturaleza del ser humano dé paso a una humanidad más fuerte; y otra que el mismo ser humano a costa de su supervivencia decida sacrificar su propia especie. ¿Será acaso que somos la única especie que se hace daño a sí mismo? ¿Por qué?
Hans Küng, un teologo europeo, en la misma línea de los promotores de la ética, nos invita a tener una responsabilidad global, que trastoque todas las esferas de desarrollo de la vida del ser humano. Nos invita a tener una ética de responsabilidad mundial. Bajo este argumento, le tesis suena interesante, porque de entrada deberá llegar a escenarios que abarquen desde lo económico hasta lo social, pasando por la ciencia y la educación.
El daño cometido hacia la humanidad puede afectar en un poco tiempo a todo el conjunto. Infectar de enfermedades a personas vulnerables para experimentar con los medicamentos, no es cosa del pasado y no será exclusividad del presente. Pues aún hoy con un grado de conciencia, siempre habrá personas débilmente vulnerables que serán utilizadas para aplicar nuevos conocimientos científicos. Luego entonces ¿qué nos queda?
Sería difícil argumentar y tomar una posición clara y tajante sobre lo que se debe y no se debe hacer. Pero lo que si nos corresponde a todos como sociedad globlal, es tomar conciencia de lo que deseamos y de lo que queremos; además de asumir con una ética de responsabilidad mundial las consecuencias a las cuales nuestros actos nos llevan.
Siempre construir una mejor sociedad humana, aunque en un tiempo después tengamos el valor de reconocer que hemos fallado.

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