lunes, 28 de diciembre de 2009

Por el norte de México.

Es media noche, escucho el viento soplar por las rejillas de la ventan de mi cuarto que da a la calle, la noche es fría se escucha que poco a poco se baja una fina capa de agua condensada... ¿Será nieve? Tal vez.. me asomo a la ventana, pero la negrura de la noche me impide ver que es lo que realmente cae del cielo a esas horas. No se que pasa allá afuera, solo el ladrido de un perro se escucha, un carro con sus luces encendidas avanza lentamente sobre la calle, así es es mi tierra en esta temporada del año.

Hace una semana que llegué a estas tierras del norte de México; tierras áridas de inviernos crudos que osan retar al viajero que atraviesa los inmesos desiertos. Desde hace unos días el clima ha estado sobrio para una realizar jornadas amenas, climas templado a comparación de las extenuantes temperaturas que dominan esta misma región en otra temporada del año.

Ha paso la noche del 24 de Diciembre, quien para muchos es la noche más larga del año. Sin embargo, esa noche fue ágida y templada. Ahora se espera que el frío invierno que baja del norte nos acompañe en la despedida del año y nos de la bienvenida a un nuevo ciclo de vida.. vida que nace después de que el hielo quema toda cuanta vida exista en la superficie.

Este es el norte de México, frío, rudo y lleno de vida. Vida incomprensible en un primer momento, pero entendible para quien solo se adentra en estos lindos espacios del norte de México.

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