
'un dos, tres por todos mis amigos y yo'... 'pichale, pichale.. andale'... 'equivoación, equivocación!!!'... estas y otras frases eran las que diariamente emitía muchas de las veces al caer la tarde en las calles del barrio donde crecí.
Y aunque cada temporada de descanso camino por esas calles que me vieron crecer,siguen viniendo presente a mi mente no solo las frases, se aparecen también como rostros palpables los de mis amigos, Rogelio, Omar, Paco, Eddy, Chato, mi hermano y yo.. la pandilla del terreno baldío, el equipo de fútbol de 'Super Carnes Rodríguez', la pica de baseball de cada fin, las travesuras con las resorteras y los tirabolingas, las caminatas sobre las vías del tren en busca de aventuras, en fin, muchas y muchas experiencias que hoy recuerdo con agrado.
Ahora después de muchos inviernos que regresó, todo parece igual, y nada es permanente. La vecina de que siempre había estado sentada afuera de su casa, ha dejado este mundo físico para unirse al mundo de los espíritus; La familia del Chato se ha mudado y con el la palma de la conasupo ya no es la misma. La 'Super Carne Rodríguez' se partio a la mitad, como parte una res para quitarle sus partes. La familia de Rogelio emigro fuera de la ciudad, mi hermano y los demás están casados; y yo... solo yo regreso a este barrio año con año, esperando ver a la vuelta de mi casa a alguien que grita un dos tres por Javier que ya vino de donde andaba...
Pero solo logro recordar lo bello que fue mi infancia...